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Libros Mayas en PDF: "Rabinal Achi" (El Varón de Rabinal)

Rabinal Achi: "El Varón de Rabinal"



Libro Rabinal Achi
Libro Rabinal Achí
El Rabinal Achí es pues, un ballet de una plasticidad extraordinaria y si bien glorifica los sacrificios sangrientos, es un documento notable para descargar en formato .pdf, e investigar el alma del hombre maya primitivo, sus costumbres, sus creencias religiosas, su sentido duro y heroico de la vida.
 
Dondequiera que busquemos el origen del teatro en alguna cultura autóctona, en este caso la cultura maya, siempre lo encontramos como un hijo aventajado del baile y la danza. El hombre primitivo y salvaje, así como el "civilizado" de hoy, clamó danzando a sus dioses, el triunfo sobre la tribu enemiga, y danzando también les dio gracias por una victoria que hubiera creído imposible sin la omnipotente intervención de sus deidades, airadas u hostiles. Lloró, danzando, la muerte de alguno de sus jefes; rió, con exteriorización de baile, en los días de regocijo y júbilo de su pueblo festejó, al ritmo de tambores o flautas, en la estación propicia, el amor, deificado en todas sus manifestaciones, desde las fuerzas que hincha las semillas y rompe los brotes, hasta la que da a la vida humana un sentido más profundo y trascendente.

En Centroamérica, innumerables y antiguos fueron -y lo son aún- los bailes con que los indígenas han manifestado, desde antaño, su gusto  por el movimiento, por el sonido de armonía bárbara y por el color, que parece robado a la luz de su cielo cálido y límpido. Pero de mayor valor que el "areyto" antillano cuya forma relata Oviedo o que aquel de contenido más pedagógico que interesó al humanista italiano Pedro Mártir de Angleria -imbuídas sus recitaciones de las enseñanzas de los "boicios" o sabios-  es el "mitote", o mejor aún, "mitoteliztli" -la palabra es náhuatl-  que desarrollaron los pueblos de cultura azteca o maya, como una alta manifestación estética, y en el que pusieron de relieve una teoría de la vida, de contenido religioso y heroico. El P. Acosta cuenta que en el templo de Quetzalcóatl, la Serpiente  Emplumada, célebre adoratorio de Cholula, se hacían grandes bailes y no sólo de contenido trágico, sino , aún mismo, cómico.

Describe cómo en el patio de dicho templo había un teatro de unos treinta pies de cuadro, bien encalado, al que se adornaba con ramas y arcos de flores y de plumería. En los pequeños entremeses burlescos los actores se fingían sordos y con sus respuestas, maliciosamente equivocadas, zaherían cuanto quedaba al alcance de su ingenio -base, éste, de la ironía prehispánica, que ha supervivido en el "Güegüence", comedia híbrida en náhuatl y español. Otros actores fingían ser sordos, ciegos o rengos; otros más, disfrazados de animales, bailaban la danza de la lagartija, del sapo o del escarabajo.

En un pasaje del "Popol Vuh", libro sagrado de los maya quiché de Guatemala, se narra que, cuando los mensajeros del Xibalba -país de la muerte y de la oscuridad- van en busca de los héroes solares, Hunahpú e Ixbalanqué, éstos, para ocultar su identidad, se habían convertido en una especie de juglares y disfrazados de hombres-peces. Luego los vemos, transformados por sus artes mágicas, en ancianos cubiertos de harapos; tal vez arcaica alusión literaria al típico "baile de viejitos". Tras ésto, el autor anónimo del Popol Vuh nos dice que "se ocupaban de bailar el baile del Puhuy (lechuza o chotacabra), el baile del Cux (comadreja), el del Iboy (armadillo), el del Ixtzul (ciempiés) y el del Chitic (el que anda sobre zancos).

Pero no todos los "mitotes" eran de regocijo; había otros de contenido heroico, religioso y trágico, que precisamente por eso y por las persecuciones de que eran objeto de parte de las autoridades coloniales, los actores de México y Guatemala representaban de modo clandestino, ante un público absolutamente adicto a sus creencias. Y había también verdaderas tragedias danzadas, con coros de bailarinas, diálogos -más bien largos parlamentos- con partes recitadas y partes cantadas, acción trágica y máscaras y vestiduras adecuadas.

La única pieza fundamentalmente indígena que ha llegado, por lo menos hasta el momento, a nosotros, es la que se conoce con el nombre de "Rabinal Achí", que podría traducirse como "El varón (o guerrero) de Rabinal". No obstante, dicho título, puesto por el descubridor de esta obra trágica, abate Brasseur de Bourbourg, es bastante impropio, pues el protagonista no es el varón o guerrero de la aldea de Rabinal, sino el de una nación enemiga, la de los quiché y que, habiendo sido hecho cautivo, se dramatizan sus viscisitudes las que culminan con la muerte. Así, Francisco Monterde propone, como título sustitutivo, "El vencido en Rabinal".

¿De qué manera ha llegado esta pieza a nosotros? Como otras de la misma índole, los indios las danzaban ocultamente durante el período del coloniaje; pueblos de cultura fuerte, los nahuas y los mayas no se resignaron a adoptar la que los españoles les imponían, ya por la persuación, ya por la violencia. Sin embargo, fue un sacerdote, el sabio mayista, Brasseur de Bourbourg, cura francés, tolerante y de criterio amplio quien descubrió esta pieza trágica en el pequeño lugar llamado Rabinal, donde la vigilancia de las autoridades políticas y eclesiásticas se ejercía de modo más intermitente, lo que daba a sus habitantes mayor libertad para practicar sus ritos y mantener sus formas literarias prehispánicas.

Brasseur, enamorado de la cultura maya, autor de una gramática quiché, tradurctor a la lengua francesa del "Popol Vuh", sabía la existencia de la pieza trágica, pero no lograba vencer la resistencia de los indios, temerosos de castigos que, como señala Arriaga en su libro "Extirpación de la idolatría", eran de una severidad poco común. Un acontecimiento casual auxilió al célebre investigador en su búsqueda. Ocurrió que un actor indígena, de apellido Zis,fue ayudado en el restablecimiento de una enfermedad por el abate y así el convalesciente, ganada la confianza, recitó a Brasseur, casi íntegro, el texto del "Rabinal Achí" drama que le era familiar -agrega David Vela- "por haberlo representado muchísimas veces y en los tiempos últimos dirigido la representación".

Zis dictó luego a Brasseur la pieza y el abate la transcribió en el idioma quiché e hizo una primera traducción del Rabinal Achí al francés. Los indios, al ver que Zis no era castigado, perdieron temor, y representaron para Brasseur Bourbourg toda la obra, con el acompañamiento de tambores y trompetas. La música fue asmismo copiada.

La acción del Rabinal Achí no se desarrolla en un lugar ficticio, sino en Cak-Yug-Zilic, cuyas ruinas están más o menos a una legua del actual Rabinal. Las primeras sensaciones captadas por el público son las de color y forma, unidas a las auditivas, producidas por el grave sonido del "tun" o tambor.

Doce guerreros, posiblemente seis de los llamados "Guerreros-Aguilas" y seis "Guerreros-Jaguares" entre los que se cuenta el llamado Rabinal Achí, efectúan una danza que representa una acción nocturna de caza.

El Rabinal Achi y el teatro maya
Rabinal Achi: Obra teatral maya
Han sido atraídos por los gritos que su enemigo, Queché Achí, lanza, simulando los de los animales, para que, haciendo creer a los guerreros que van a cazar alguna alimaña, pueda destruirlos en una celada. En medio de ese ballet, de un sentido plástico extraordinario, de una fuerza dramática potente y bárbara, pero verdadera, irrumpe Queché Achí; la danza, que se hace más violenta y rápida simula un combate; el recién llegado, fiado en sus fuerzas y en tantas victorias obtenidas, provoca a Rabinal Achí, pero al fin, vencido por el número, al que tal vez menospreció, es capturado y atado a un árbol.

El varón de Rabinal dice a su prisionero, en un lenguaje cuya nobleza ruda y heroica y sus giros, desacostumbrados para nosotros asombra:
"-Te entregaste al hijo de mi flecha, al hijo de mi escudo, a mi maza "yaqui", a mi hacha "yaqui",  a mi red, a mis ataduras, a mi tierra blanca (polvos mágicos) a mis hierbas mágicas, a mi vigor, a mi valentía".
Es la misma jactancia que desde Homero, y antes de Homero, ostentan los héroes de las literaturas primitivas. Luego, el vencedor concluye su parlamento con una expresión que no me parece una nueva fórmula de cortesía, como cree Monterde, sino el resultado del respeto religioso que se tiene por el cautivo, al cual se va a sacrificar a los dioses, por cuyo acto se convierte casi en un ser sagrado.
"El cielo, la tierra estén contigo, valiente varón, hombre prisionero y cautivo".
Estos fragmentos del discurso nos revelan la peculiar manera de expresarse que tienen los personajes de la literatura maya; igual que en el "Popol Vuh" y en el los "Libros de Chilán-Balam", los vocablos, con harta frecuencia, están acompañados, bien de otros de sentido òpuesto, bien de los que le son casi correspondientes, por no decir sinónimos. Ejemplo del primer caso es la oposición "cielo" y "tierra"; del segundo "valiente" y "varón", "prisionero" y "cautivo". También en la primera parte del parlamento se contrabalancean las expresiones "hijo de mi flecha" con "hijo de mi escudo" y "masa yaqui" con "hacha yaqui", etc.

Tras atar al cautivo a un árbol, ayudado por sus guerreros, prosigue Rabinal Achí incitando al varón de los Queché a que declare el nombre de su patria, pero éste, tras repetir una parte del parlamento de su contrincante, se niega a hacerlo:
"-¡Ah, cielo, ah, tierra! -responde- ¿Es verdad que dijiste eso, que pronunciaste voces absurdas ante el cielo, ante la tierra, ante mis labios y mi cara? ¿Que soy un valiente, un varón? Eso dijo tu voz. Mas aquí tu voz dijo también: "Dí, revela el aspecto de tus montañas, el aspecto de tus valles" así dijiste. ¡Vamos! ¿Sería un valiente, sería un varón y diría, revelaría el aspecto de mis  montañas, el aspecto de mis valles? ¿No está claro que nací en el costado de una montaña, en el costado de un valle, yo, el hijo de las nubes, el hijo de los nublazones? ¡Ah! ¡Cómo rebasan (aquellas) el cielo, cómo rebasan la tierra! Por eso no pronunciaré abundantes palabras, varón de Rabinal. ¡El cielo, la tierra, estén contigo!".
El varón de Rabinal le anuncia la muerte que le será dada con estas expresiones:
"-Tu dijiste, por consiguiente, adiós a tus montañas, a tus valles, porque aquí cortaremos tu  raíz, tu tronco, bajo el cielo, sobre la tierra. Ya no te acontecerá jamás, de día , de noche, bajar de tus montañas, de tus valles".
La lectura del Rabinal Achí en la traducción española hace tal vez algo fatigante las repeticiones que del fragmento de ese parlamento que un interlocutor hace el otro; pero es que el drama está concebido como una composición musical, por lo que resultan -salvando grandes diferencias- al modo de los "bises" de nuestras óperas que, no sólo no fatigan el oído, sino que, puestos con alguna mesura, resultan agradables.

La escena se traslada a la sala del trono de Hobtoj, rey de Rabinal. Sabedor este monarca del apresamiento del enemigo que hostilizaba a su pueblo, piensa primero atraérselo con dones, perdonando el hecho de que, cuando estaba en cierta ocasión en los baños de Tohil, Queché Achí lo había capturado. Pero el prisionero rehúsa cambiar de señor y adoptar otra patria, por lo que se prepara para él, el ritual del "sacrificio sangriento", cuya glorificación, que se aprecia en esta pieza danzada, explica, en cierto modo, las prohibiciones de las autoridades españolas.

El cautivo será aquí muerto, pero no por los sacerdotes de Rabinal, sino gozando del privilegio concedido a los grandes combatientes: el de luchar, hasta sucumbir, contra guerreros Águilas y Jaguares, dos órdenes militares y religiosas en el llamado "sacrificio gladiatorio". Desde el momento en que era sentenciado, al prisionero se le trataba con reverencia, y más aún, con la fineza exquisita, como futuro huésped del Paraíso del Sol; todo esto le daba derecho  a agasajos y a tratamientos honoríficos que el cautivo recibía como señal de su muerte.

Así, prueba Queché Achí de mano de los servidores y servidoras "las doce bebidas, los doce licores embriagantes, dulces, refrescantes, alegres, atrayentes, que se beben antes de dormir, tras los vastos muros de la vasta fortaleza... " Come y sorbe los licores, pero demostrando desdén por las bebidas y manjares que supone inferiores a los de su tierra añorada. Un detalle extraño y macabro para nosotros: el cautivo bebe en la calavera que fue de su padre: era uno de los honores máximos el hecho de que, con el cráneo o los huesos de algún héroe se hicieran utensillos de diverso uso, que eran muy reverenciados. Por eso, Queché Achí dice:
"-¿No se podría hacer lo mismo con los huesos de mi cabeza, con los huesos de mi cráneo; sincelar mi boca, mi cara? Mis hijos dirán: -Aquí está el cráneo de nuestro abuelo, de nuestro padre".
Después se adorna con el manto de plumas tejido por la reina, esposa de Hobtoj, la que se halla presente, y al compás de la flauta y tambor "yaqui", baila la danza del cautivo, "como para que palpiten el cielo y la tierra" con un paso que los mayas llamaban "yiic" y los españoles "zapateado". Baila hacia los cuatro ángulos de la sala. Luego pide que le concedan a la doncella llamada "Madre de las Plumas Preciosas", "cuya cara no ha sido tocada, para que estrene su boca, su cara". Hobtoj le responde:
"-Te la concedo como suprema señal de tu muerte, aquí, bajo el cielo, sobre la tierra".
El varón de los Queché saluda a la doncella y mientras baila ondulando, ella le sigue en la misma forma, alejados entre sí; así dan vuelta a la corte, al son de trompetas. Para Cid Pérez "se trata de representar la posesión de la mujer que le ha sido entregada virgen, como una muestra de benevolencia al prisionero, al que se va a ejecutar".

Tras esto pide ejercitarse en el manejo de las armas con los guerreros Águilas y Jaguares, a quienes encuentra inferiores a sí; después solicita la última gracia: ir a despedirse de sus montañas durante 13 veces 20 días, o sea 260 días, lo que constituía un año del calendario religioso.

El protagonista hace mutis por un momento con lo que se simboliza el largo viaje realizado y vuelve danzando; si no hubiera regresado, habría cometido un acto deshonroso como guerrero e impío ante los dioses que ya lo reclamaban por suyo.

Al volver, ya concedidos todos los dones, se dirige directamente a la piedra, o altar del sacrificio, no ante el trono de Hobtoj. Un momento se detiene, y exhala unas palabras de dulce añoranza de la patria que no va a ver más; son la nota suave y fresca del drama. Y piensa que son más felices las aves y las bestezuelas, que pueden morir donde nacieron:
"-Verdad es que debí morir aquí, que estoy próximo a concluir entre el cielo y la tierra. ¡Ah! ¡Que yo pudiera cambiar mi muerte con esa ardilla o con el ave que mueren sobre la rama del árbol o sobre los tiernos retoños, donde encuentran con qué alimentarse, con qué comer bajo el cielo, sobre la tierra!".
Se produce, en fin, en el cautivo, una rápida transición: enfrenta su destino; la danza simula el sacrificio gladiatorio. El guerrero cae y es ofrecido al Sol.

El Rabinal Achí es pues, un ballet de una plasticidad extraordinaria y si bien glorifica los sacrificios sangrientos, es un documento notable para investigar el alma del hombre maya primitivo, sus costumbres, sus creencias religiosas, su sentido duro y heroico de la vida, su concepto del honor militar y de la palabra dada.

¿El premio de todo eso? Los mayas y los aztecas pensaban que en el Paraíso de Sol, el héroe iba a aspirar el aroma que exhalan las flores de los jardines de la Aurora, embriagadoras; ese sueño les compensaba del dolor de morir, aunque, como se ve en el drama del Rabinal Achí, al abandonar la existencia, las añoranzas fueron persistentemente trágicas.

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Rabinal Achi - "El Varón de Rabinal"

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El "Popol Vuh": El Libro Sagrado De Los Mayas


El Popol Vuh es el texto sagrado de los antiguos mayas
El Popol Vuh es el texto sagrado de los antiguos mayas dividido en tres partes claramente diferenciadas. La primera parte del popol vuh relata el mito de la creación del mundo y del hombre según las creencias mayas, la segunda parte del popol vuh narra las aventuras de dos dioses gemelos que se enfrentaron a los demonios del inframundo o del infierno maya. Por último, la tercera parte relata la historia del pueblo maya Quiché desde su origen, hasta su desaparición debida a la conquista y colonización española.

El MITO DE LA CREACIÓN DEL MUNDO Y DEL HOMBRE MAYA

La primera parte del Popol Vuh narra el origen del mundo y del hombre maya, explicando la creación y destrucción en cuatro ciclos, o mundos diferentes por parte de los dioses mayas.

En el primer ciclo del mundo los dioses mayas crearon a los animales, pero al darse cuenta que no disponían de inteligencia los destruyeron. Cabe destacar la similitud de dicho mundo maya con la etapa del planeta Tierra donde reinaron los dinosaurios como seres predominantes, así como su extinción debido al choque de un meteorito.

En el segundo ciclo los dioses mayas crearon a los hombres de barro, pero al ver que su creación era imperfecta destruyeron dicho mundo mediante una gran inundación. Cabe destacar la relación del diluvio universal narrado en diferentes textos sagrados con la extinción del hombre maya de barro mediante una gran inundación.

En el tercer ciclo, el Popol Vuh narra como los dioses mayas crearon y destruyeron a los hombres de madera, una vez creados los hombres de madera, los dioses mayas estaban descontentos con ellos puesto que no les rendían culto, así que decidieron convertirlos en monos. Como todos los puntos citados anteriormente podemos encontrar una relación del mito maya con la teoría de la evolución del ser humano, la cual afirma que el hombre es una evolución del mono.

Por último se narra el cuarto ciclo, en el cual los dioses mayas crearon al hombre de maíz, que corresponde con el hombre de hoy en día.

Resulta curiosos como los mayas relacionaron hechos históricos corroborados en la actualidad, en una época de total desconocimiento por el ser humano del viejo continente.

LAS AVENTURAS DE LOS DOS GEMELOS MAYAS

La 2º parte del Popol Vuh narra la historia de 2 gemelos
La segunda parte del Popol Vuh narra la historia de 2 hermanos gemelos, los cuales eran grandes jugadores del tradicional juego de la pelota maya, los dioses del inframundo o demonios mayas les retaron a una partida de pelota maya, durante esta partida los 2 gemelos fueron vencidos por los demonios, y para celebrar victoria, sacrificaron los cuerpos de los 2 gemelos, y colgaron sus cabezas en un árbol.

La diosa maya Xquic conocía la historia de los 2 gemelos y decidió ir a visitar el arbol del cual colgaban sus cabezas, al acercarse una de las cabezas le escupió en la mano quedandose fecundada la diosa Xquic, y como fruto de dicha fecundación, nacieron otros 2 hermanos gemelos.

Al paso del tiempo los 2 hermanos gemelos se convirtieron en grandes jugadores del juego de la pelota maya y decidieron bajar al Xilbabá (el infierno maya) para desafiar a los dioses que habian matado a sus padres, los hermanos gemelos finalmente triunfaron y decapitaron las cabezas de los demonios mayas, derrotando el mal sobre la tierra.

Existen dos grandes simulitudes entre el nuevo testamento de la Biblia y esta parte del Popol Vuh maya, podemos apreciar la fecundación de un dios salvador a una mujer siendo virgen, asi como el descenso a los infiernos para derrotar al mal.

Fuente: www.profeciasmayas.es

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El Códice de Dresde Descifrado a Fondo

Códices Mayas: "El Códice de Dresde"

El CÓDICE DE DRESDE
El Códice de Dresde es una colección de almanaques manuscritos ilustrados que incluyen las efemérides astrológicas mejor organizadas que se conocen de la edad media, y tiene un alto contenido de lo que conocemos como astrometeorología o astro climatología.

La Astrología contenida en los códices Mayas se ocupa de conocer los ciclos climáticos y meteorológicos que traen lluvia, sequía o tempestad en una amplia escala de tiempo, explicando lo que hoy día llamamos “Cambio Climático” además de tener un uso religioso o sacramental e igualmente contienen una Astrología menor para uso del pueblo.

Esta colección o recopilación de códices es la más completa de los manuscritos de los antiguos Mayas conocidos. Está compuesto por 74 tablas o folios plegados en las que vienen datos calendáricos, climatológicos, meteorológicos, agrícolas, religiosos y astrológicos; tablas de lunaciones y eclipses, informes sobre los ortos heliacos de Venus, Marte y otros cuerpos celestes, combinación los ciclos de Venus y Marte o de Venus y Júpiter y otros planetas, declinaciones de los planetas, es decir los días en los que se observan más al norte o más al sur en su salida o en su puesta y toda una serie de datos útiles para la organización agrícola, política y religiosa del pueblo Maya.

Para comprender la importancia del Códice de Dresde conviene saber que tiene casi mil años de antigüedad, y que fué escrito en Chichen Itzá en el tiempo de máximo esplendor de los itzaes a finales del siglo X y principios del siglo XI, pues contiene datos calendáricos y de efemérides del año 968, eclipses de Venus sobre el Sol del año 1040 y eclipses del Sol del siglo XI.

El códice tiene un especial interés en este tiempo actual, principio del Siglo XXI, por que, en buena medida, se repiten los mismos parámetros astronómicos y astrológicos que dan inicio a uno de los fragmentos del códice de Dresde que comienza su existencia en sincronía con dos conjunciones inferiores de Venus o pasos de Venus sobre el disco solar, en el mismo año Tzlokin que hay una oposición de Júpiter con Venus alineados con la Vía Láctea o la Galaxia, dos configuraciones astronómicas que son idénticas a las del año 2012, exactamente el mismo día del año y en las mismas posiciones que hace casi mil años.

De ahí el interés por conocer el contenido de este códice en estos tiempos, pues según la concepción Maya de los ciclos cósmicos, vamos a vivir un tiempo ya conocido y experimentado por ellos y quieren avisarnos o advertirnos de la experiencia vivida por ellos, eso es lo que anuncian en el misterioso octavo fragmento del códice Dresde.

El primer folio del códice de Dresde
Primer folio del Códice Dresde

El primer folio del códice de Dresde, que hace las veces de portada, está muy deteriorado y apenas se distinguen dos o tres imágenes.

En la parte superior se observa vagamente un rostro humano que lleva la lengua colgando fuera de la boca, se trata de una cabeza muy ornamentada con un pectoral perlado de cascabeles que representa a la deidad celeste, mientras que en la parte inferior de esta misma página, hay un par de imágenes, la de la izquierda parece representar a uno de dioses solares y la de la derecha queda irreconocible.

Este folio ha sido el que más ha sufrido el roce exterior por eso es el que se encuentra en peores condiciones o el más deteriorado de todo el códice, por ello resulta muy difícil reconocer los que hay dibujado aquí.

El primer texto independiente de la colección de códices lo forman las 3 primeras páginas donde aparecen unas estampas jeroglíficas con una serie de años del calendario Tzolkin de 260 días, las estampas jeroglíficas van colocadas a tiras, en tres pisos o los tercios de cada página.



Segundo Folio del Códice Dresde
Segundo Folio del Códice Dresde

El folio dos del del Códice Dresde es una especie de introducción al códice donde se pueden observar 9 figuras o iconos dibujados en cuatro planos, niveles o pisos.

Cada uno de estos planos, como el resto del primer fragmento del códice Dresde, está compuesto por estampas jeroglíficas que forman calendarios de años Tzolkin de 260 días.

En cada uno de los cuatro planos, o niveles de este segundo folio hay figuras que es posible reconocer.

En el plano o nivel superior hay dos personajes, uno de ellos está sentado y el otro parece que transporta algo atado con unas cuerdas a su espalda.

Primer año Tzolkin del Códice de Dresde

En esta primera estampa jeroglífica se representa la ceremonia de la “atadura de años”. La celebración de la llegada de un tiempo nuevo. En la imágen de abajo, se observa que la figura de la derecha es una representación del sacerdote y la de la izquierda, el humano descabezado que va de pies cargando con una cuerda a atada a un par de bártulos en su espalda, representando a los “chaces”, que son los ayudantes y colaboradores del sacerdote Maya en cada ceremonia.

Este primer año Tzolkin del códice Dresde se inicia el día 13 Cauac, el nñumero está escito en color rojo en la parte superior de la izquiera. A ese día inicial se suman 5 días de la primera columna donde hay una cifra de 5 en color rojo, lo que suma 18. Para trasformar el 18 en números rojos o días Tzolkin hay que restar la trecena, de tal manera que da un resultado de 5. Este resultado es una barra o 5 rojo situada en la segunda columna, debajo del glifo de las Pléyades.

Primer calendario Tzolkin del Códice de Dresde
Se suman los 12 negros de la tercera columna y da un resultado de 17, a los que se restan 13 para darle un número rojo Tzolkin y el resultado real es 4. Cuatro puntos negros que están en la cuarta columna debajo del glifo de Júpiter con su “cartucho de carga de tiempo”. Se sigue sumando los días negros de la parte inferior de la derecha por el mismo sistema y el resultado final es 13 rojo.

Sumando todos los números negros (5+12+11+12+12) se obtienen 52 días, al cabo de esos días se regresa a la columna inicial de los días y se continúa la secuencia comenzando de nuevo por el día 13 Chuen y se repite la operación de 52 días. En total suman 260 días, el equivalente al año Tzolkin.

Segundo año Tzolkin del Códice de Dresde

En el segundo nivel del folio 2, hay otra estampa que contiene otro año Tzolkin donde hay representados tres personajes que son portadores de un telar o un arte de tejer que llevan en las manos, se trata de los “tejedores del tiempo”. La imagen de la mujer sentada con un símbolo de infinito sobre la cabeza es una representación de la Luna, el glifo que la identifica se puede observar en la parte superior, al lado del glifo que habla de la conjunción de Júpiter con Venus, que se observa en el cielo de ese año.

Segundo calendario Tzolkin del Códice Dresde
La imagen de la derecha, en forma de calavera con cascabeles en las muñecas y el espinazo descarnado, es una personificación del asterismo de las Pléyades. El glifo y la imagen central es una representación de Chichan, el sacerdote astrólogo que construye su raqueta de tiempos ayudándose de la Luna y de las Pléyades.

Este segundo año Tzolkin del Códice Dresde empieza un día de Oc. Los números en rojo han desaparecido de la estampa, sin embargo los negros permanecen. En la primera columna, debajo del glifo de la Luna está la cifra 34 y dos columnas más allá 18 negros, se suman y da un resultado de 52 días que repiten la secuencia 5 veces, empezando por el siguiente glifo de la columna de días de la derecha, cinco series de 52 días son los 260 del año Tzolkin

Tercer año Tzolkin del códice de Dresde

El tercer año Tzolkin del folio 2, es una estampa jeroglífica en la que aparecen dos deidades, la imagen de la izquierda es una personificación de la deidad del planeta Júpiter, con el glifo de cabeza y “cartucho de carga de tiempo” que lo identifica encima del número 20, en la segunda fila de la parte superior de la estampa, mientras que la imagen de la derecha representa o encarna a la Vía Láctea, la Galaxia o Itzamná con su glifo que lo confirma en la segunda fila de glifos, encima del número 17 negro. Ambas deidades llevan entre sus manos una gran aguja de madera que sirve para tejer los tiempos, en la “raqueta de tejer tiempos” que llevan en la otra mano.

Tercer año Tzolkin del códice de Dresde
Este tercer año comienza por el día 3 Oc. Se suman 20 días de la primera columna y se obtiene un resultado de 23, se resta la trecena y quedan 10 (que no se aprecian en la ilustración). Se suman 17 negros de la tercera columna y salen 27, se restan las trecenas y queda 1 rojo situado en la cuarta columna, encima de la deidad solar. Se acaba sumando 15 negros de la última columna de la parte inferior de la derecha, da como resultado 16, se resta la trecena y quedan 3 rojo con el que se repite la cuenta. Los números negros suman (20+17+15) 52 x 5, los 260 días del año Tzolkin.

Cuarto año Tzolkin del Códice de Dresde

"La lunación del eclipse de Venus sobre el sol"

El cuarto año de este folio contiene las imágenes de la Luna sosteniendo una raqueta de tiempos en su mano derecha y la imagen de Yum-Kimil, la deidad de la muerte, con la cabeza de calavera, visibles el espinazo y las costillas portando cascabeles en una especie de arnés, en las muñecas y en los tobillos, es otra representación de las Pléyades. Pero lo más importante de este año Tzolkin, lo verdaderamente importante de todo este primer folio es lo que significa el glifo de cabeza que tiene el dedo pulgar hacia arriba y el ojo lo cerrado.

Cuarto calendario Tzolkin del Códice de Dresde
Se dibuja con el ojo cerrado para representar así al planeta Venus en el momento en que está pasando por encima del disco solar, tal como se puede observar en las estampas jeroglíficas de la página 12; sólo durante ese momento se dibuja este glifo de esta manera. Delante del glifo de Venus con el ojo cerrado aparece la letra U de Landa que significa Luna y se usa para indicar “lunación” o “la lunación de…”. En este caso está diciendo que se trata del año Tzolkin en que habrá “la lunación del eclipse de Venus con el Sol”.

Los eclipses de Venus con el Sol no ocurren con frecuencia, generalmente hay que esperar más de cien años para que se vuelvan a repetir, por eso este año Tzolkin, marcado por el eclipse de Venus sobre el Sol del año, ocurrido el mes de mayo del año 1040, es una configuración astronómica muy especial por suceder en la zona de las Pléyades, este dato confirma la fecha de este fragmento.

Jeroglífico de la pagina 12 del Códice Dresde

El collar del eclipse de Venus sobre el Sol

En la estampa jeroglifica del folio 12 que forma parte de otro calendario Tzolkin, se observa la imagen del dios maya Ek Kin, la estrella del sol o la divinidad maya que representa al Sol encarnado en forma de un hombre viejo y desdentado que lleva en la espalda un fardo atado simbolizando que en este momento es un “cargador de tiempos”, en la mano lleva el símbolo del Sol, que es un círculo punteado con un circulito en el centro y cuatro muescas o rayitas dobles formando una cruz. El collar de bolas negras que rodean en pescuezo de la imagen, simboliza el paso de Venus sobre el disco solar.

Fuente: Mundo Maya: El Enigma del Códice Dresde y El Secreto del 2012
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Los Códices Mayas


Los códices mayas son libros escritos antes de la conquista y muestran algunos rasgos de la civilización maya. En su escritura se emplean caracteres jeroglíficos. Los códices mayas han sido nombrados tomando como referencia la ciudad en la que se localizan. El códice de Dresde es considerado el más importante. Los mayas desarrollaron su papel en una era relativamente temprana, hay pruebas arqueológicas del uso de cortezas desde inicios del siglo V. Ellos lo llamaban "huun".
«[...] Tempranamente en su historia, los mayas produjeron una clase de manto de la parte interna de la corteza de ciertos árboles, principalmente del higo salvaje o amate, y del matapalo, otro ficus. A partir de ésta y con cal ellos formaban papel, cuándo ocurrió, lo desconocemos. El papel inventado por los mayas, era superior en textura, durabilidad y plasticidad al papiro Egipcio.» 
Sandstrom and Sandstrom, (Traditional Papermakin)
Historia de los Códices Mayas

Había varios libros mayas escritos al tiempo de la conquista de Yucatán en el siglo XVI, pero casi todos fueron destruidos más tarde por los conquistadores y sacerdotes. En particular, los encontrados en la Península de Yucatán fueron destruidos por órdenes de Fray Diego de Landa en julio de 1562. Juntos, los códices mayas, son una fuente de información primaria de la cultura maya, junto con las inscripciones en piedras y monumentos, y estelas que sobrevivieron hasta nuestros días, y los frescos de algunos templos. Muchas de las claves para entender al mundo maya fueron así destruidas.

Alonso de Zorita escribió que en 1540 él vio esos libros en el Altiplano de Guatemala que “narraban su historia de más de 800 años atrás, y que le fueron interpretados por Indígenas muy ancianos” (Zorita 1963, 271-2). Fray Bartolomé de las Casas se lamentó cuando descubrió que esos libros fueron destruidos y escribió: "Estos libros fueron vistos por nuestros clérigos, y yo aún pude ver restos quemados por los monjes aparentemente porque ellos pensaron que podrían dañar a los Indígenas en materia de religión, ya que se encontraban al inicio de su conversión". Los últimos en ser destruidos fueron los códices de Tayasal Guatemala, la última ciudad de América en ser conquistada en 1697.

Solamente tres códices mayas y una parte de un cuarto sobrevivieron hasta nuestros tiempos. Éstos son:
  1. El Códice de Dresde;
  2. El Códice de Madrid, también conocido como el Códice Tro-Cortesiano;
  3. El Códice de París, también conocido como el Códice Peresiano;
  4. El Códice de Grolier, también conocido como el Fragmento de Grolier.
Parecidos en forma y estructura, cada uno de estos códices están escrito en una sola hoja plegada de casi 7 metros de largo y de entre 20 y 22 centímetros de alto, en pliegos que miden cerca de 11 centímetros de ancho.

El Códice de Dresde

Página 9 del Códice de Dresde
El Códice de Dresde está guardado en la Sächsische Landesbibliothek (SLUB), la biblioteca estatal en Dresde, Alemania. Es el más elaborado de los códices mayas. Es un calendario mostrando qué dioses influyen en cada día. Explica detalles del calendario maya y el sistema numérico maya.

El códice está escrito en una larga hoja de papel que está doblado de forma que se crean 39 hojas, escritas en ambos lados. Probablemente fue escrito por escribas mayas justo antes de la conquista española. De alguna manera llegó a Europa y fue vendido a la librería real de la corte de Sajonia en Dresde, en 1739.

En las páginas 46 a 50 incluye un calendario de Venus, lo que muestra que los mayas tenían un calendario más complejo asociado con ideas ceremoniales. En cada una de estas páginas se encuentran cuatro columnas, cada una con treinta de los signos utilizados en el calendario de 260 días llamado "tzolkin". Cada uno de los signos representa el día en el tzolkin en donde ha comenzado una posición particular de uno de los cinco períodos de Venus que complementan ocho años de 365 días.

Las cuatro columnas de cada página en particular representan a Venus en su posición como la conjunción superior, la estrella de la mañana, la conjunción inferior, y la estrella de la tarde. En la parte inferior de cada página se muestra en números mayas el número de días de cada período.

El Códice Kingsborough contiene la versión Aglio del Códice de Dresde. En 1825-1826 el italiano Agostino Aglio realizó una copia del Códice de Dresde en blanco y negro para Lord Kingsborough. Éste, a su vez, la publicó en el libro Antiquities of Mexico que tuvo nueve tomos. Aglio había preparado también una versión a color, pero Kingsborough murió antes de que se publicara.3 Se llamó posteriormente Códice Kingsborough, en recuerdo de su compilador, al conjunto de documentos facsimilares y de copias de los manuscritos precolombinos mesoamericanos que incluyó Lord Kingsborough en su publicación original: "Antiquities of México".

El Códice de Madrid

El Códice de Madrid habla sobre horóscopos y tablas astrológicas y es el producto de ocho diferentes escribas. Se encuentra en el Museo de América en Madrid, España; tiene 112 páginas, que se separan en dos secciones, conocidas como el Códice Troano y el Códice Cortesano. Ambas secciones fueron reunidas en 1888, pudo haber sido enviado a Carlos I de España por Hernán Cortés, junto al Quinto Real.

Fragmento del códice de Madrid
En la primera carta de relación, Cortés describe: "Más dos libros de los que acá tienen los indios". López de Gómara en su crónica describe que "pusieron también con estas cosas algunos libros de figuras por letras, que usan los mexicanos, cogidos como paños, escritos por todas partes. Unos eran de algodón y engrudo, y otros de hojas de metl, que sirven de papel; cosa harto de ver. Pero como no los entendieron, no los estimaron." Cuando se envió la primera carta, la expedición de Cortés ya había tenido intercambios con los mayas en la isla de Cozumel, y con los mayas chontales después de la batalla de Centla.

El Códice de París

Presuntamente descubierto en una esquina de una polvorienta chimenea de la Biblioteca Imperial de París (ahora Biblioteca Nacional de Francia) tras ser adquirido en 1832, se dio a conocer a partir de 1859 por parte de Léon de Rosny. Este códice maya, también conocido como "Códice Peresianus", se encuentra en la actualidad en el Fonds Mexicain de la Biblioteca Nacional de Francia y guardado celosamente sin exhibición al público. Aunque de este códice existen importantes copias que han permitido su estudio. Estas copias, en su mayoría, se derivan de la versión cromolitografica de Léon de Rosny en 1887 (como la publicación de Graz de 1968 y la de Chiapas de Thomas Lee Jr. de 1995) y la versión fotográfica en blanco y negro de 1888.

El códice dispone de un total de once páginas, donde en dos se han perdido completamente todos los detalles, y en las otras ocho se preservan razonablemente intactos los glifos ubicados en la parte central, pero todos los motivos cercanos a los cuatro márgenes se han borrado. La única discusión completa acerca del códice es el trabajo de Bruce Love en "El Códice de París: Manual para un sacerdote Maya" de 1994, que refiere su temática a cuestiones rituales, correspondiente a los dioses y sus ceremonias, profecías, calendario de ceremonias y un zodiaco dividido en 364 días.

El Códice de Grolier

A pesar de que los otros tres códices mayas ya habían sido encontrados desde el siglo XIX, el Códice de Grolier se dio a conocer en 1971. Se dijo que este cuarto códice maya fue encontrado en una cueva en la sierra de Chiapas en 1965, perteneció al doctor José Sáenz quién se los mostró al mayista Michael Coe en el club Grolier de Nueva York, por lo cual se le conoce con este nombre. Es un fragmento de 11 páginas pobremente conservado, y se ha determinado que debió pertenecer a un libro con 20 páginas. Cada página mide 18 cm de alto por 12.5 cm de ancho. Por medio de datación por radiocarbono se ha calculado que fue fabricado en 1230 d. C. +/- 130 años. A pesar de esto, la autenticidad del códice, y más particularmente de su escritura, queda controvertida.

Actualmente está guardado en un museo de México, pero no expuesto al público. Fotografías escaneadas del códice pueden encontrarse en Internet. Las páginas son mucho menos detalladas que las de los otros códices. En cada página siempre se encuentra la figura de un personaje mirando hacia el lado izquierdo de la página e invariablemente sosteniendo un arma o algún instrumento. Arriba de cada página hay un número. En la parte inferior parece haber una lista de fechas.

Las controversias alrededor del llamado "Códice Grolier".

Hay discrepancias entre los estudiosos pues muchos consideran que se trata de una falsificación y otros lo consideran un cuarto códice maya. A pesar de que se ha calculado la datación por radiocarbono ubicando una posible fecha de elaboración en el siglo XII, se duda de su autenticidad por el hecho de estar escrito solo en el anverso de las páginas, lo cual discrepa de los otros códices. La doctora Laura Elena Sotelo especialista en códices mayas del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM ha estudiado el Grolier y declaró que "las evidencias apuntan a que está hecho en 1960, aunque aún existen controversias al respecto".

El Códice Pérez

No es éste un códice como los anteriores, ya que no es un documento primario, aunque tiene también un valor muy grande. Códice Pérez, es el nombre que el obispo Crescencio Carrillo y Ancona dio al trabajo que realizó a principios del siglo XIX el investigador mayista Juan Pío Pérez, consistente en una serie de copias fragmentarias de diversos libros del Chilam Balam, compiladas con el propósito de realizar los estudios cronológicos que emprendió el investigador de la cultura maya en Yucatán.
Este códice contiene también un almanaque suelto de Maní y algunas otras transcripciones de diversos documentos, aparte de los libros del Chilam Balam señalados anteriormente, particularmente los libros de Ixil, de Maní y de Kaua.

Según afirma el historiador y también mayista Alfredo Barrera Vásquez: "El nombre de Códice Pérez se presta a confusiones ya que a un fragmento de él.... se le ha llamado "Pérez Codex". El verdadero título que Juan Pío Pérez le dio es : Principales épocas de la historia antigua de Yucatán.... Además del fragmento llamado así (Pérez Codex), existe el manuscrito precortesiano "Codex Peresianus", que nada tiene que ver con Pío Pérez, ni con los libros de Chilam Balam, de un modo directo. El "Codex Peresianus" se guarda en la Biblioteca Nacional de París y es, por supuesto, jeroglífico".

Forma de creación de los Códices Mayas

Durante años se pensó que los Códices mayas habían sido hechos de fibra de maguey, pero en 1910, R. Schwede estudió los Códices completamente, y determinó que fueron hechos mediante un proceso que usaba la corteza interna de una variedad del árbol del higo, mejor conocido como amate; entonces esto se trataba con una capa de cal (o algo parecido a la cal) sobre la superficie, sobre las cuales se escribió con pinceles y tinta. La tinta negra era carbón negro de hollín, los rojos fueron hechos de hematita (óxido férrico), azules maravillosos y luminosos (azul maya), y también había verdes y amarillos.

Los Códices mayas fueron escritos en tiras largas de este papel y fueron doblados en forma de acordeón. Las páginas de los Códices medían cerca de 4 por 9 pulgadas o 10 por 23 cm.

Fuente: Wikipedia
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El "Chilam Balam" Maya


Chilam Balam es el nombre de varios libros que relatan la historia de la civilización maya escritos en lengua maya, por personajes anónimos, durante los siglos XVII y XVIII, en la Península de Yucatán y que tomaron el nombre de la población en donde fueron, cada uno de ellos, escritos.

Son fuente importante para el conocimiento de la religión, historia, folklore, medicina, y astronomía maya. Se estima que originalmente existieron una cantidad mayor de libros (designados por el nombre del pueblo en los cuales fueron escritos) en la colección de Chilam Balam, aunque solamente unos cuantos han llegado hasta nuestros días.

Al principio de la época colonial, la mayor parte de los escritos y vestigios de la mitología maya fueron destruidos por los misioneros, al considerar que tales vestigios representaban influencias paganas y por tanto nocivas para la catequización de los mayas. Los libros del Chilam Balam fueron escritos después de la conquista por los descendientes de los mayas, por lo que en su redacción se nota ya la influencia de la cultura española, sobre todo en materia religiosa.

Los libros en su conjunto relatan acontecimientos de relevancia histórica consignados conforme a los katunes (períodos de 20 años) del calendario maya. Los relatos dejan constancia de las tradiciones religiosas del pueblo original, así como de su devenir histórico. Algunos historiadores piensan que los libros contienen cierta información que habría provenido, a través de la memoria colectiva, de los escritos destruidos en el auto de fe de Diego de Landa.

CHILAM BALAM DE CHUMAYEL

Libros del Chilam Balam

Cada gran poblado escribió su propio libro, por lo cual existen el Chilam Balam de varias localidades. Entre los más importantes se encuentran los siguientes:

  • Maní
  • Tizimín
  • Chumayel
  • Kaua
  • Ixil
  • Tusik
  • Tekax
  • Nah, (Teabo)
  • Yaxkukul
  • Códice Pérez

Diferentes textos del Chilam Balam

Uno de los más importantes fue el Chilam Balam de Chumayel: Procede del pueblo de Chumayel, Yucatán. Fue propiedad del Sr. Obispo Crescencio Carrillo y Ancona.. Pasó a la Biblioteca Cepeda en Mérida en 1915 de donde fue sustraído juntamente con otros manuscritos, antes de 1918.

El Chilam Balam de Tizimín: Procede de la villa de Tizimín, Yucatán, y fue hallado allí a mediados del siglo XIX. El párroco de este lugar lo donó al Obispo Carrillo y Ancona en 1870, quien originalmente lo llamó Códice Anónimo. Hoy se encuentraen el Museo Nacional de Antropología (Ciudad de México), en donde se conserva juntamente con el de Ixil.

La única traducción completa del Chilam Balam de Tizimín es obra de Maud Worcester Makemson, quien con el título de The Book of the Jaguar Priest la publicó en 1951.

El Chilam Balam de Kaua: Éste también fue de la colección del Obispo Carrillo y Ancona y formó parte del grupo de manuscritos que fue extraído de la Biblioteca Cepeda de Mérida, poco después de haber sido depositado en ella en 1915. No se conoce su actual paradero. Es tercero en importancia, el más voluminoso sin embargo, con 282 páginas; nunca ha sido totalmente traducido ni publicado. Sólo se le han sacado copias manuscritas o fotográficas y traducidas algunas de sus recetas médicas por Roys en 1931.

El Chilam Balam de Ixil: Pío Pérez, en su miscelánea de extractos de Libros de Chilam Balam conocida ahora como “Códice Pérez”, describe este documento y menciona que el lugar de su procedencia es el pueblo de Ixil. No se sabe cómo pasó a manos del Obispo Carrillo y Ancona. Estuvo incluido en el mismo legajo del Libro de Tizimín, se halla ahora separado de éste en la Biblioteca del Museo Nacional de Antropología en la ciudad de México. No ha sido traducido, ni publicado, salvo en pocas copias fotostáticas y manuscritas. Contiene un recetario médico.

El Chilam Balam de Tekax: Es semejante al de Káua, pero mucho más corto, pues solamente contiene 36 páginas. Es calendárico y médico. Nunca ha sido traducido ni parcialmente. Formó parte de la Colección de William Gates. Se ignora cual es su paradero. Existen de él copias fotográficas en algunas bibliotecas.

El Chilam Balam de Nah: Procede de Teabo, Yucatán. Es también del mismo tipo de Káua, con 64 páginas e igualmente formó parte de la Colección de Gates. El material médico que contiene fue traducido por Ralph L. Roys al inglés y publicado en 1931. Se ignora dónde para actualmente.

El Chilam Balam de Tusik: Fue descubierto en la aldea de Tusik, Quintana Roo, México, en 1936. Consiste en un cuaderno de sólo 29 hojas. Contiene algunos textos semejantes a los del Chilam Balam de Chumayel. Uno de éstos ha servido para cotejar la única copia de existía en el Chumayel del Lenguaje de Zuyua que se incluye en este libro. Posiblemente se encuentre aún en Tusik. Ha sido fotografiado, transcrito y traducido parcialmente, pero no publicado.

Códice Pérez: Por su importancia este manuscrito debería ocupar uno de los primeros lugares; es porque en sí mismo ni es copia hecha por indígenas mayas, ni lo es de un sólo libro, sino un conjunto de fragmentos de varios, principalmente de los Libros de Maní (ahora desaparecidos), Ixil y Káua, recopilado por D. Juan Pío Pérez alrededor del año de 1840. El nombre de Códice Pérez se lo asignó el Obispo Carrillo y Ancona en 1870. Fue compilado entre 1837 y el siguiente año. Juan Pío Pérez lo dividió en dos partes que se citan como Pérez I y Pérez II.


En el caso de este último, el Códice Pérez, cabe señalar que no es propiamente uno de los libros de los "Chilambalames", sino una compilación fragmentaria de varios de ellos (Maní, Kaua, Ixil), junto con otros documentos importantes, realizada en el siglo XIX por el filólogo yucateco Juan Pío Pérez, con el propósito de conducir sus estudios sobre la cronología de los mayas en Yucatán.

Los libros del Chilam Balam fueron redactados después de la conquista española, recogen textos relativos a la historia, medicina, cosmología, astronomía, cronología y textos no clasificados de los mayas. El Chilam Balam de Chumayel, es el más completo y quizá el más importante de estos libros sagrados y proféticos. Balam es el nombre más famoso de los Chilames que vinieron antes de la venida de los blancos al continente.

Hay versiones en varias lenguas, y destacan las realizadas por Antonio Mediz Bolio al español, Peret y Le Clézio al francés, Ralph L. Roys al inglés. El Chilam Balam de Nah con gran contenido de herbolaria maya procede de Teabo, Yucatán. Es parecido al de Kaua y junto con él formó parte de la colección de William E. Gates. Contiene material médico que fue traducido por Ralph L. Roys al inglés y publicado en 1931.

Etimología:

Debido a los homónimos que existen en lengua maya no hay una certeza absoluta acerca del significado de las palabras Chilam Balam, sin embargo todas las acepciones conocidas denotan la importancia del título dado a los libros.

Una primera acepción indica que "Balam" es un nombre de familia pero significa brujo o mago, y "Chilam" es el título que se daba a la clase sacerdotal que interpretaba los libros y la voluntad de los dioses. En este sentido "Chilam Balam" puede traducirse como "Sacerdote Jaguar".

En otra versión la palabra Chilam significa "el que es boca", y Balam es también jaguar. Los mayas clásicos tenían un dios jaguar. Chilam Balam se puede traducir como "Boca del Jaguar".


El libro de los libros del Chilam Balam es un texto que se ve relacionado con la mitología y la religión maya, que era algo muy influyente en sus vidas.

Para los mayas, los Dioses escribían en el cosmos la historia y el porvenir del mundo, y gracias a su capacidad sensible lograron descifrar este lenguaje que usaban los Dioses. Así, conocieron el poder de la palabra y la seducción de las texturas, y dejaron también su testimonio en la Tierra; a través de una escritura que es profunda, mística, y está poblada de imágenes de fuerte carga simbólica.

Chilam significa "el que es boca"; es decir, el que profetiza; los Chilames eran los sacerdotes que interpretaban los libros antiguos para extraer de ellos profecías, el conocimiento de los hechos futuros. Para los Mayas, el arte de profetizar era posible porque creían que el tiempo era una sucesión de ciclos cósmicos y que los acontecimientos, dependiendo de estos ciclos, podían repetirse. Así, a los Chilames se les consideraba intérpretes de los mensajes de los Dioses.

Balam significa "jaguar" o "brujo", y es, en realidad, un nombre de familia. Se dice que Chilam Balam fue un taumaturgo, un sacerdote del pueblo de Maní que vivió poco antes de la Conquista y que tenía gran reputación como profeta. Cuentan que junto con otros sacerdotes, llamados Napuctun, Al Kauil Chel, Nahau Pech y Natzin Yubun Chan, predijo la llegada de una nueva religión; tras la Conquista, esto se interpretó como un aviso de la llegada de los españoles y del cristianismo.

Generalmente, las profecías se encuentran en los Libros Sagrados; de ahí derivó el llamarles genéricamente Chilam Balames. Cada poblado escribió su propio libro, por lo que existen Chilam Balames de numerosas poblaciones; entre ellas: Maní, Tizimín, Chumayel, Kahua, Ixil, Tekax, Nah y Tusik.

Si quieres conocer mas a fondo sobre el Chilam Balam, puedes descargar gratis el libro Chilam Balam de Chumayel en formato pdf.


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